Violencia, mentiras e impunidad en el Nogalito, Tucumán

Manuel Joaquín Pérez autodenominado cacique Lule

La Autodenominada comunidad indígena Lule del Nogalito, sumó a su historial otro acto de violencia y esta vez a una mujer.

El día martes 7 de abril del corriente año, a horas 9,30 de la mañana, unas veinte personas mayores de edad, autodenominada comunidad indígena Lule, llegaron hasta la vivienda de Luis Prudencio Pérez y comenzaron a apedrearla. Entre los agresores había miembros de las familias Chaile y de las familias Pérez.

Cuando su hija Dora Pérez salió al patio de la casa que da hacia la ruta 341, el Sr. Evaristo Pérez y Juan Chaile empujaron el portón de la casa y comenzaron junto a otros que ingresaron,  una feroz paliza a la Sra. Dora Pérez, con patadas, trompadas y con un palo le pegaron en la cabeza.

En ese momento salieron dos de sus hijos de 18 y 20 años a defenderla, al igual que su padre. Fue en ese momento que terminaron yéndose del lugar y dejando a la Sra. Dora Pérez semi inconsciente.

Frente a todo lo vivido, inmediatamente, según relata la Sra Dora Pérez, puso las correspondientes denuncias penales y por orden judicial fue al médico forense, quien le dio 30 días de licencia laboral por los golpes recibidos.

Tres días más tarde y a pesar de la restricción que impuso inmediatamente la fiscalía de turno, volvieron las 20 personas a la vivienda de Luis Prudencio Pérez. Fue justamente en ese momento que empezaban a insultar, tirar piedras y amenazar a la familia, cuando llegó un móvil de la policía científica y frenó a este grupo, obligándolos a retirarse del lugar.

Algunos de los agresores de las familias Chaile y Pérez

La impunidad que expresa y siente este grupo autodenominado indígena y que surgió en el año 2003, porque antes nunca había existido una comunidad indígena en el lugar, es inmensa. Esta supuesta comunidad coordinada y dirigida por el Sr. Manuel Joaquín Pérez (foto principal), quien se hace llamar cacique, tiene una larga lista de delitos que han quedado impugnes, porque todas las causas penales terminan prescribiendo, pero no por negligencia de las víctimas, sino por el no actuar de la justicia que demora los procesos o los realiza mal. Ellos aducen que nadie les puede hacer nada, porque están protegidos y defendidos por la constitución argentina. Dicen de memoria lo que los abogados que los defienden les enseñaron, especialmente los abogados de Andhes, que por muchos años lo vienen defendiendo y adoctrinando.

Denuncia Policial

No conforme con lo realizado, pasaron a la segunda etapa de la metodología que normalmente emplean. Después de cometer un delito, como los muchos que ya han cometido en la zona (amenazas, agresiones físicas y verbales, usurpaciones, corte de alambrados, quemas de casa etc) pasan a la etapa de generar falsas denuncias.

Es común que este grupo y muchos otros grupos en iguales condiciones, inventen denuncias donde se colocan como víctimas para justificar su obrar y generar simpatía en el público que los apoya. Siempre ponen como supuesta víctima a una anciana o un anciano.

En el caso de la a agresión a la Sra. Dora Pérez, también generaron denuncias falsas y salieron en los medios de comunicación presentándose como víctimas, lo que genera en muchas personas simpatía por ellos y enojo con las verdaderas víctimas.

Las agresiones siguen y el hostigamiento ha continuado a pesar de que en la puerta de la casa del Sr Luis Prudencio Pérez hay consigna policial protegiendo a la familia.

¿Hasta cuándo durará la impunidad que ellos manifiestan y sienten? ¿Cuándo la Justicia dejará de tener miedo a los escraches que sufren los fiscales y jueces y actuará defendiendo a la víctima? ¿Cuándo se involucrará el instituto nacional de asuntos indígenas siendo imparcial y escuchando a los vecinos del lugar?. Muchas preguntas y ninguna repuesta. Esperemos que esto no lleve a mayores delitos, pues el paso de los años ha demostrado que cada vez superan más la barrera de los límites.

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