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Pueblo Originario | October 22, 2017

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Ruinas de Quilmes: la verdadera historia parte I

Ruinas de Quilmes: la verdadera historia parte I

Se llama desde hace mucho tiempo “Fuerte de los Quilmes” a un poblado prehispánico: “LA FORTALEZA-TEMPLO DEL VALLE CALCHAQUI”, que ocupa 130 hectáreas y que no fue construido por los Quilmes.

“LA FORTALEZA-TEMPLO DEL VALLE CALCHAQUI” : Págs. 31- 44. 1983 – Editora Distribuidora Cautelar Chivilcoy 1849 – Castelar República Argentina
En la contratapa del libro de Alfredo Turbay dice:
ASI SUCEDIÓ…Unos tordos ocuparon cierta vez, un nido abandonado de horneros. Alguien, desinformado, creyó que esa prolija casita de barro había sido construida por las aves de negro plumaje y la llamo “nido de tordos”.
Por la misma falta de información correcta y veraz se llamó, desde hace mucho tiempo “Fuerte de los Quilmes” a un poblado prehispánico: “LA FORTALEZA-TEMPLO DEL VALLE CALCHAQUI”, que ocupa 130 hectáreas y que no fue construido por los Quilmes.
Este libro, al tiempo que divulga los más actualizados conocimientos arqueológicos, aporta pruebas documentales, históricas y arquitectónicas para revindicar a sus verdaderos constructores y esclarecer la Verdad.
Para que no se siga llamando “Nidos de tordos”, al “Nido de Hornero”.

El autor, Alfredo Turbay, es ingeniero civil y, desde 1934 ha dedicado parte de su tiempo al estudio autodidáctico de los pobladores andinos prehispánicos.
Este libro condensa casi medio siglo de investigaciones arqueológicas a lo largo de la tres Américas y, por primera vez en su obra de divulgación, se analiza la prehistoria andina tomando en consideración las anomalías climáticas señalada por la Arqueo climatología, y las construcciones indígenas a la luz de la tecnología prehispánica.

LA VERDADERA HISTORIA DE LOS QUILMES
1- El origen. La fábula dice –y la historia curiosamente, lo confirma- que la parcialidad de los indios Quilmes no era originaria de los Valles Calchaquíes, sino que había emigrado hasta allí en busca, quizá, de mejores condiciones de vida espiritual y material, ya que ésta ha sido y es, la causa determinante de las migraciones humanas.
Interesa, pues, en primer lugar, averiguar de dónde procedían; si es o no correcta la afirmación del historiador jesuita don Pedro Lozano –entusiastamente aceptada por don Juan B. Ambrosetti- de que: “…los Quilmes vinieron de hacia la parte de Chile, a está de Calchaquí”.
El hombre que dilucidó la cuestión, sin resabios de dudas, fue un eminente arqueólogo y etnógrafo español, radicado desde hacía muchos años en la República Argentina y fallecido en la segunda mitad de la década del 70. Este hombre erudito, autor de muchas publicaciones internacionalmente conocido y estimado, se llamo Salvador Canals Frau. En uno de sus libros (1) afirma que los Quilmes eran una de las tres parcialidades en que se dividía la etnia de los Capayanes; que hablaban la misma lengua kakana de los Calchaquíes, y en cuanto a su procedencia, que es lo que interesa en este momento, decía lo siguiente:
“Los Capayanes habitaban el S.O. de Catamarca, la mitad Oeste de La Rioja y el Norte de San Juan hasta la Cordillera de los Andes. Fuera de estos Capayanes que moraban en su antiguo hábitat cordillerano, la conquista española sorprendió a algunos grupos de expatriados, no sabemos si voluntaria u obligadamente. Son las parcialidades de los Anguinaes, los Quilmes y los Calianos que habían abandonado su patria y aún no habían podido sentar pie muy firme en el Valle de Yocavil. Allí los encontraron los gobernadores Gonzalo de Abreu en 1577 y Juan Ramírez de Velazco en 1587, empeñados en dura lucha con los Calchaquíes que poblaban el Valle. Uno y otro nos dicen en sus conocidas carta, que los mencionados indios eran advenedizos en la región, pero no dicen a que grupo étnico pertenecían. Sin embargo el P. Lozano (Historia de la conquista, etc. Tomo IV pág. 9) posteriormente aclara que los mismos procedían “de hacia la parte de Chile” y que habían llegado a Calchaquí, para no someterse a los Incas”.
“Ahora bien, los autores han discutido sobre la posibilidad de que los indios de estas parcialidades hubiesen realmente venido de Chile, olvidándose de que la región de Cuyo, era “Chile” en tiempos de Lozano. Y que, lo siguió siendo hasta la  constitución del Virreynato de Buenos Aires en 1776.”
“Está claro, pues, que donde procedían aquellas parcialidades era “de hacia la parte de Cuyo” esto es, la región capayana. Por otra parte el viejo Anguinan, sin duda, lugar de origen del Anguinanes, estaba en el Valle de Famatina, Quilmebis o pueblo de los Quilmes, no lejos del Colorado, y el actual valle del Río Blanco, en San Juan, era antes llamado “Valle de los Calianos”.
Por lo tanto, de acuerdo al Doctor Canals Frau, cuya autoridad en la materia es, para nosotros, indiscutible, los Quilmes no procedían de Chile, sino del Sudoeste de La Rioja y Noroeste de San Juan.
2-¿Por qué emigraron al Valle Calchaquí?  Si nos atenemos a lo que afirma don Pedro Lozano y corrobora, más tarde, don Juan B. Ambrosetti, tendríamos la contestación a la pregunta en lo que sigue a la primera parte, ya comentada, del párrafo que expresa: “…Vinieron de hacia la parte de Chile a ésta de Calchaquí por no sujetarse a los Peruanos, que por aquel reino daban entonces principios a sus conquistas…”.
Pero resulta que frente al conocimiento indirecto de P Lozano, tenemos que oponerle dos testimonios directos: los de los dos gobernadores que cita Don Salvador Canals Frau, al referirse a “las conocidas cartas de Gonzalo Abreu en 1577 y Juan Ramírez de Velazco en 1587 quienes en esa fecha encontraron a los Quilmes empeñados en dura lucha con los Calchaquíes que poblaban el Valle. Uno y otro nos dicen en sus conocidas cartas, que los mencionados indios eran advenedizos en la región. Para nosotros, estos dos testimonios directos, son más fehacientes que el indirecto y más lejano, del historiador jesuita don Pedro Lozano.
Si aceptamos la primera de esas fechas, 1577, como la más próxima a la llegada de los Quilmes a Calchaquí, entonces debemos rechazar, por errónea, la afirmación de que esta parcialidad venía huyendo “por no sujetarse a los Peruanos, que por aquel reino daban entonces principios a sus conquistas…”.
Como nos proponemos estudiar más profundamente, en capítulos posteriores, las conquistas de los incas Peruanos, aquí sólo diremos que esa expansión hacia el Sud, empezó en 1448 con Pachacutec Inca Yupanqui y luego continúo con su hijo Tupac Inca Yupanqui hasta 1492. Anexaron a sus dominios los Valles Calchaquíes y la zona montañosa hasta Uspallata y el Puente del Inca que, por es circunstancia lleva ese nombre. Toda la región comprendida entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes lo que hoy es Chile, hasta Curicó, al sur de Santiago, perteneció también al imperio Incaico. La muerte de Túpac Inca Yupanqui ocurrió en 1493, en el apogeo de la expansión incaica que, a partir de esa fecha, minada por continuas rebeliones de los pueblos oprimidos, empezó a declinar, hasta que en 1533, los españoles al mando de Francisco Pizarro ¡determinaron el fin del Imperio Incaico!
Por lo tanto resulta increíble que los Quilmes vinieran huyendo, en 1577, de un dominio incaico que ¡desde hacía medio siglo había dejado de existir…!
Por otra parte, cuando ocuparon los Valles Calchaquíes, los incas venían del norte, del Perú; y luego de instalarse en ellos siguieron hacia el sud, hacia la zona de cuyo, donde vivían los Quilmes con sus parientes los Calianos y los Aguinanes, todos, de la parcialidad Capayana.
No es pues creíble que los Quilmes vinieran huyendo de la dependencia incaica según suponen Lozano y Ambrosetti, porque está avanzó de Norte a Sud. Pero si no fue esa la causa, ¿Cuál es la repuesta correcta a la pregunta sobre las causas de la migración de los Quilmes al Valle Calchaquí? No lo sabemos, y creemos que nunca se podrá averiguar, pero considerando que en esa época, ante la pérdida de las cosechas por las plagas, o las condiciones meteorológicas adversas –sequías, inundaciones, granizo o heladas- amenazados de muerte por el hambre, pueblos enteros emigraban en masa hacia zonas más afortunadas; donde no eran bien recibidos porque los pobladores de ellas se veían obligados a defender sus provisiones, sus llamas y otros bienes, con la vida. Generalmente la invasión de los hambrientos daba lugar a una encarnizada guerra; por esa razón principal los pueblos indígenas de la época vivían guerreando casi permanentemente. Puede haber sido una razón como ésta, la que provocó la migración de los Quilmes desde la zona cuyana, alas tierras más fértiles del Valle Calchaquí.

3-Los Quilmes no fueron los únicos indios belicosos y rebeldes. Conociendo ya el verdadero origen de los Quilmes, vamos a rectificar algunos conceptos del primer párrafo de don Juan B. Ambrosetti que, para mayor comodidad del lector, transcribimos nuevamente: “Según el Padre Lozano, los Quilmes fueron la parcialidad de indios más belicosos y rebelde que tuvieron los españoles en el Valle Calchaquí. Recién en 1667 pudo sujetarla por las armas el gobernador Alonso Mercado y Villacorta, y, arrancándolas de sus hogares, los hizo transportar en número de 2000 al lugar cuyo nombre han legado a una localidad de la Provincia de Buenos Aires”.
Los indios Quilmes que se trasladaron a Buenos Aires integraban 260 familias que, a cinco individuos por familia, hacen mil trescientos indios, no dos mil. En un bello y bien documentado libro de la Sra. Teresa Piossek de Prebisch (2), se menciona a “los tolombones, los indios más fieros y temidos de todo Calchaquí” en contraposición a lo que afirma la fábula de los Quilmes. Pero además hubo otros como Hualfines, también catalogados como los que se distinguieron por su bravura (3).
Las personas que no mantenido oportunidad de estudiar detenidamente el tema de las rebeliones indígenas en esta parte del país, impresionados por la fábula de los Quilmes, pueden llegar a creer que estos fueron los únicos antagonistas de los españoles en la lucha por su libertad, pero no fue así. En el segundo levantamiento Calchaquí, fueron casi todas las parcialidades indígenas las que se levantaron en armas acaudilladas por el mefistofélico Pedro Bohórquez. En esa época “los valles calchaquíes estaban habitados por acállanos, ahidálgalas, quilmes, pachochas, tolombones, hualfines, yo caviles, anguinas, tucumángastas, abaucanes, saujiles, huaschaschis, huasanes, pomanes, colpeños, bélicas, mutquines, sijanes, etc.” (4). Ningún gran jefe de los Quilmes figura en los libros de los más autorizados autores al lado de los famosos paladines indígenas de la lucha por su tierra.
“Es básico para la comprensión histórica de la etapa de la conquista y de la primera época colonial, tener en cuenta la organización socio-política de los indígenas. No en vano los valles del oeste catamarqueño permanecieron más de cien años rebeldes a toda conquista. Tales valles fueron de una importancia trascendental en lo que se refiere al emplazamiento y localización de las primeras agrupaciones urbanas españolas. Valles enteros se agruparon tras sus jefes naturales y luego formaron ligas entre los distintos valles o regiones. En la Quebrada de Humahuaca el bravo Viltipoco pudo reunir tras si un cuantioso número de guerreros; al Sur el imbatible Juan Calchaquí, y más al Sur todavía, la legendaria figura de Chelemin (líder de los Hualfines), el último de los grandes jefes indígenas del llamado “Gran Alzamiento”.(6)
Atribuirles únicamente a los Quilmes, la lucha por la libertad frente al español en la que participaron más de veinte parcialidades indígenas, además de injusto, es fundamentalmente erróneo.
CONTINUARÁ-

(1)  Canals Frau S. 1973, págs. 492 y 493.
(2)  Piossek Prebisch T. 1976 pág. 65.
(3)  Piossek Prebisch T.  1976 pág. 15.
(4)  Alexander de Schorr, A.F., 1968, pág. 9.
(5)  Fajardo, C.R.M. 1957, pág. 40.
(6)  González, R.A. y Pérez, J.A. 1976 pág. 14.

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