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Pueblo Originario | March 26, 2017

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Roca, la “bestia negra” de la década kirchnerista

Roca, la “bestia negra” de la década kirchnerista

Reflexiones de Rosendo Fraga, quien participará hoy con Gustavo Wallberg y con Carlos Páez de la Torre (h) en un homenaje a Julio A. Roca
“Roca fue el gran constructor del estado nacional y quien llevó a los hechos los ideales de otro tucumano, que fue Alberdi: podríamos decir que él fue el ideólogo y Roca el hacedor. Como ministro de Guerra de Avellaneda -otro tucumano que hace de Tucumán la provincia que más aportes ha realizado al proyecto de la Generación del Ochenta- y como Presidente en el período siguiente, ocupó el 60% del actual territorio nacional ”, sintetiza Rosendo Fraga.

El director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría participará hoy con Carlos Páez de la Torre (h) y con Gustavo Wallberg en el homenaje a Julio Argentino Roca que organizaron las fundaciones Federalismo y Libertad y Friedrich Naumann en el mes del centenario de su muerte. La jornada se desarrollará de 18.30 a 21.30, en el teatro del Hotel Hilton (Miguel Lillo 365).

Wallberg hablará de la visión económica de Roca y Páez de la Torre (h) anticipó que hará una reseña biográfica del estadista y marcará los hitos fundamentales de la relación entre él y su provincia natal. La jornada se desarrollará de 18.30 a 21.30, en el teatro del Hotel Hilton (Miguel Lillo 365).

– Salvando las distancias, ¿le cuestionaría usted algo a Roca?

Roca, junto con Yrigoyen y Perón, fue uno de los tres grandes líderes políticos de la Argentina que dieron origen a los tres movimientos que gobernaron el país durante décadas: Conservadurismo, Radicalismo y Peronismo. Es en este ámbito donde Roca puede ser discutible, como los son Yrigoyen y Perón: fue un gran estadista para su época. Su ocaso político -que comprendió y aceptó perfectamente- respondió a un cambio de época, el que fue generado por los mismos cambios que como Presidente había impulsado. La segunda Presidencia en gran medida fue un período de grandes reformas frustradas, quizás porque ya se había debilitado políticamente y la misma coalición que lo sustentaba había sufrido una pérdida al enfrentarse con Pellegrini, su aliado político durante un cuarto de siglo.

– ¿Que evaluación hace de las críticas -la condena- que se ejercen sobre la figura de Roca?

– Durante la década kirchnerista, Roca fue convertido en la “bestia negra” de la historia argentina. Ello ha llevado a que en los manuales de enseñanza de historia argentina del secundario no se mencione que haya sido Presidente, aunque fue quien ejerció el cargo durante más tiempo y siempre en períodos constitucionales. En parte, la campaña contra Roca ha tenido que ver con la “desmilitarización de la historia”: que un militar profesional haya sido el gran constructor del estado nacional no encaja con la interpretación de la historia que la divide entre militares golpistas y civiles democráticos. Lógicamente, esto no se corresponde a la realidad, donde las cosas han sido mucho más complejas y contradictorias. Este forzamiento de la historia ha llegado a plantear que la campaña para ocupar los territorios fuera del control del Estado nacional es un “adelanto o ensayo del genocidio de los años setenta del siglo XX”. La campaña contra Roca ha sido una manifestación más extrema del intento por reemplazar a San Martín por Belgrano y “desmilitarizar” la historia. El primer billete que buscó cambiar Cristina fue el de Roca, al que reemplazó por el de Eva Perón; luego vino el de Sarmiento -que también ha sido blanco de la crítica del Kirchnerismo- que será sustituido por el de Malvinas y el Gaucho Rivero. La sustitución de esta simbologia se ha ido demorando por razones técnicas, pero evidencia una política para reinterpretar la historia en clave oficialista.

¿Y en cuanto a la Conquista del Desierto?

En cuanto a la política indígena, se cuestiona a Roca en función de afirmaciones falsas. Lo primero a tener en cuenta es que en la campaña al Río Negro que realiza como Ministro de Guerra en la Presidencia de Avellaneda, se hizo en base a una ley sancionada por el Congreso de la Nación. La campaña fue para someter a las leyes del estado nacional a las tribus que no las aceptaban, unos 10.000 indios. La mayoría había aceptado su inserción en el Estado argentino; incluso la quinta parte de las fuerzas que comandó Roca eran indígenas al mando de sus caciques. En esta campaña murieron 1.200 indios de pelea; no hubo exterminio ni aniquilación. Que parte de los indios sometidos pasaran a formar parte de las Fuerzas Armadas, a trabajar en las estancias o a educarse en las escuelas de la orden salesiana, fueron políticas de inserción laboral y social, lógicas para la época. Es interesante que el revisionismo kirchnerista, que cuestiona a Roca como la peor figura de la historia -tanto es así que el Ejército no puede participar en ningún acto con memorativo del Centenario de Roca, aunque fue Teniente General y Presidente en dos períodos constitucionales- reivindica a Rosas, quien en su campaña al sur contra los indios dio muerte a 3.400 de estos como él informa, es decir tres veces más que en la campaña de Roca en el mismo territorio. Además, la legislatura bonaerense en 1841 declara a Rosas “benemérito de la Patria” por “haber matado 40.000 indios”. Esta información es inexacta, pero muestra la cultura imperante en la época de Rosas: se multiplicó por casi doce la cantidad de indios que había matado para enaltecer su figura.

Rosendo Fraga

Abogado, analista político e historiador. Es miembro de la Academia Argentina de la Historia, de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, del Consejo Argentino de las Relaciones Internacionales (CARI) y director del Centro de Estudios Nueva Mayoría.

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