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Pueblo Originario | July 21, 2019

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Desalojo y restitución provisoria de una propiedad en el Nogalito, Tucumán.

Desalojo y restitución provisoria de una propiedad en el Nogalito, Tucumán.

El día 30de julio, a medio día, personal de infantería de la policía de Tucumán, grupo Cero, bomberos y de otras reparticiones policiales entraron a una propiedad del la localidad del Nogalito, para cumplir con la orden judicial de desalojo y restitución provisoria.Alrededor de más de cincuenta efectivos policiales, por orden judicial de un Juez de Instrucción en lo penal, desalojaron de la propiedad a una familia que había usurpado la propiedad hace más de un año y desarmaron ellos mismos la vivienda prefabricada; previa anotación por un funcionario público y ante dos testigos, de todo lo que había dentro de la vivienda.
Lo llamativo del caso, es que quienes usurparon la propiedad pertenecen a la familia Lizárraga, vecinos y poseedores de grandes extensiones de tierras dentro de la sucesión “Felipe Cruz” de aproximadamente 1000 hectáreas. Carlos Lizárraga desde hace varios años, animado e instigado por el Sr. Joaquín Pérez ha tratado de tomar posesión de las tierras de la Familia Arias. Fue recién el año pasado cuando ayudó a su Hija Gisela Lizárraga y su pareja Alejandro López a usurpar el predio poniendo una prefabricada. Ellos aducen que son tierras indígenas ancestrales, pero no aducen lo mismo de sus propias tierras colindantes.
Quienes usurparon, fueron desalojados sin violencia alguna  y sus pertenencias y la prefabricada desarmada fueron llevadas por miembros de la policía a la puerta de la casa donde viven sus familiares. En ningún momento, según cuentan los testigos, existió violencia de parte del personal policial. Por el contrario tuvieron hasta la amabilidad de llevarles las pertenencias a su propio hogar.
Horas más tarde la policía, en cumplimiento de la orden emitida por el Juez en lo penal, hizo restitución provisoria del inmueble a la familia Arias; quienes habían adquirido la propiedad por escritura pública en el año 2007. Fue en esa misma propiedad donde el 5 de marzo del 2008 un grupo de personas dirigidos por la Sra. Margarita Mamaní y el Sr. Joaquín Pérez, entró violentamente al inmueble, sacó el cuidador y quemó la vivienda.
El día 1 de agosto quienes se autodenominan pueblo indígena Lule, conducidos por el Sr. Manuel Pérez, sacaron un comunicado de prensa culpando de todo lo ocurrido al P. Walter Mansilla y saliendo en los medios de comunicación para difamar y escrachar al sacerdote.
Quienes viven en el Nogalito y han decido no pertenecer a la falsa comunidad surgida en el año 2003, saben que el sacerdote no participó de la medida de desalojo y lo que el comunicado afirma es totalmente falso. Como también es falso de que sean indígenas, a pesar de que el INAI les haya concedido personería jurídica. ¿Cómo lo saben? Preguntaron algunos. Simplemente porque son sus familiares directos, que descienden del mismo tronco de Mateo Cruz y Cipriana Ramos; quienes en el año 1848 compraron la estancia del Nogalito y vivían en la calle Mendoza al lado del Buen Pastor, según consta en documentación del archivo histórico de la provincia.
Es sabido que el Sr. Pérez necesita que la prensa le preste atención y si dice la verdad no la tendrá. Por ese motivo la familia Arias salió a desmentir lo emitido y aclarar que como propietarios nunca han usurpado tierras y menos que el sacerdote tenga las intenciones que el Sr. Pérez manifiesta.
Según relatan los miembros de la familia Arias, el Sr. Pérez que dirige y comanda este grupo, les quemó la vivienda, mandó varias veces a usurpar la propiedad, le pegó a su tío el sacerdote Mansilla, les amenazó varias veces etc.
El Sr. Pérez Joaquín es uno de los tantos miembros de supuestas comunidades que exigen derechos, pero que no respetan los derechos constitucionales. Una vez más creen que están exentos de las leyes del suelo argentino. Esperamos que la impunidad con que han gozado tantos años para hacer actividades delictivas, haya terminado. Esperamos que la Justicia no se deje intimidar por los escraches y mentiras. «Será Justicia».

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