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Pueblo Originario | February 22, 2017

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”Crearemos el estado Mapuche, desaparecerán Chile y Argentina”

”Crearemos el estado Mapuche, desaparecerán Chile y Argentina”

Malú Kikuchi. Parece un chiste; desgraciadamente, no lo es. La posibilidad de un malón clásico no existe como tal, pero el peligro de un indigenismo agresivo que basa sus reclamos en más mentiras que en verdades, es real. (nota periodística del 2009).

Desde hace casi dos décadas, cada vez con más fuerza, contando con elementos de apoyo internacionales que proveen dinero, prensa y hasta armas, el indigenismo latino americano avanza sin encontrar fuerzas que enfrenten sus reclamos; pocos de ellos justos y la mayoría, absurdos.
Sin lugar a dudas los problemas más serios son los que generan los araucanos en Argentina y en Chile. Tan serios son, que de conseguir lo que pretenden los mapuches, peligra la extensión territorial de Chile y de Argentina.
El problema mapuche chileno es distinto del argentino. Los mapuches eran araucanos originarios del sur chileno y habitaban entre el río Bío Bio al norte y el río Toltén al sur, entre el Pacífico y los Andes. Quizás, en Chile, las demandas mapuches sean más justificables.
Cuando en 1550 se crea la Capitanía General de Chile, ante el avance de los españoles, algunos araucanos comienzan a emigrar cruzando la cordillera. A partir de esa fecha continuaron emigrando y lo hicieron masivamente ya entrado el siglo XIX. Nunca fue un pueblo originario argentino. Fue un pueblo invasor.
Mientras los mapuches (araucanos) llegaban a lo que hoy es Argentina, esas tierras estaban ocupadas por los reales pueblos originarios de la zona, tehuelches, puelches y pampas. Pueblos originarios argentinos que los mapuches, en cruentas guerras, hicieron desaparecer.
Los mapuches, “hombres de la tierra” que acusan al General Roca de genocida, fueron los responsables del exterminio de los tehuelches. Y hoy, reclaman tierras que no les pertenecen.
Parece una nota de color, de esas que aparecen en los medios gráficos cuando hay que llenar espacios, pero no es así. El tema crece, toma proporciones preocupantes y ya es un peligro en tiempo real.
Reclaman tierras que les fueron propias en Chile, y otras que les fueron ajenas en Argentina. Ya existe el mapa de la nación Mapu, que va desde el Pacífico hasta el Atlántico, que toma la 9ª y la 10ª región chilenas y prácticamente un 30% del territorio argentino.
Todo Neuquén, el sur de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe, media provincia de Buenos Aires, La Pampa y parte de Río Negro.
Tienen respaldo internacional a través de una ONG situada en: 6 Lodge Street, Bristol lBS1, 5RL, England Tel/fax +44-117-9279391 e-mail mil@mapuche-nation.org y el sitio de Internet (hecho en Gran Bretaña)http://www.mapuche.nation.org/ se edita en inglés, francés, alemán y español. Fue creada el 11/5/1996, por “europeos preocupados”. ¿No tendrán preocupaciones más acuciantes en sus propios países?
Salvo un nombre de origen araucano, Reynaldo Mariqueo, el resto de los directores de la ONG tienen nombres anglos. Consiguen buena prensa para sus reclamos, juntan dinero para la causa y hasta el Banco Mundial le concedió un préstamo de US$6 millones a la Confederación Mapuche liderada en Argentina por Jorge Nahuel. Préstamo para mejorar las condiciones de vida del pueblo mapuche del que todavía no se han rendido cuentas.
Dicen, no está comprobado, que están armados; dicen que reciben instrucción militar por parte de miembros de las FARC y de la ETA. Lo que está comprobado es que en Neuquén hay en este momento 59 estancias tomadas por los mapuches que las reclaman como territorios propios.
En la mayoría de las escuelas andinas integradas, que son casi todas, se les enseña a los mapuches su lengua y sus costumbres. Flamea al lado de la bandera argentina, la bandera mapuche (franja celeste, verde y roja, con una franja más estrecha negra con cruces pampa en la parte superior e inferior y un gran sol amarillo con 4 divisiones).
Aún así han usurpado dos escuelas, la Mama Margarita, de monjas que fueron echadas del lugar donde desde hace 40 años enseñaron a niñas de cualquier raza, con la excusa que la religión católica interfiere con las creencias mapuches.
La otra escuela tomada, que no es confesional, por lo tanto el pretexto religioso no existe, es la escuela provincial Nº 161, en la base del Cerro Chapelco, en San Martín de los Andes.
También han ocupado un hotel 5 estrellas en Pulmarí, el resort Piedra Pintada, propiedad de un suizo italiano, que lo construyó después de obtener permiso de la comunidad de Pulmarí y de los mapuches.
El estado provincial no hace demasiado al respecto. Existe una ley de 1996 en Neuquén, que exige poner en claro la propiedad de las tierras para el 2010. No se ha hecho nada. Los mapuches, avanzan.
Y mientras avanzan y usurpan tierras, escuelas y hoteles, ya están comercializando un centro de esquí y varios grupos de cabañas. Que si el pretexto es volver a los orígenes, un poco de capitalismo no viene mal en el mientras tanto.
El estado nacional mira hacia otro lado. Los mapuches avanzan. Y detrás de las reivindicaciones indigenistas, algunas de ellas válidas, está la extrema izquierda usando, instigando, azuzando como siempre, para acercarse a la toma del poder.
Mientras, en el norte, entre la Tupac Amaru (está en 17 provincias y tiene 70.000 afiliados, cada uno contribuye con $3 por mes y reciben de la nación $10 millones mensuales de los que no rinden cuentas) y su líder, Milagro Sala, que se declara “americana antes que argentina”, el sueño de reeditar el Tawantinsuyo (el imperio Inca de las 4 regiones), avanza.
Mientras los argentinos discuten si Tinelli o Susana, si el futbol gratis o las guarangadas de Maradona, o la mejor dieta para el verano; mientras los políticos barajan nombres y posibilidades para el 2011, el indigenismo avanza sobre la patria, nuestra patria, la que los indígenas no consideran suya; aunque viven acá y tienen los derechos y obligaciones de cualquier ciudadano argentino.
En Chile, la situación es grave. En un comunicado público, la Coordinadora Arauco Malleco dice: “Manifestamos públicamente nuestra renuncia a la nacionalidad chile y declaramos territorio de la nación autónoma mapuche desde río Bío Bio al Sur. Por lo cual damos por terminado todo diálogo con la república de chile y le declaramos la guerra, desde hoy 20 de octubre de 2009 en adelante. Y llamamos a todas aquellas comunidades a seguir la misma senda para poder lograr la expulsión completa a todos aquellos objetivos que operan en nuestra nación mapuche”. “¡Territorio y autonomía a la nación Mapuche!”
En Argentina, los mapuches, exterminadores de nuestros tehuelches, reclaman tierras que no les pertenecen y rechazan el país en el que viven, estudian y trabajan. Rechazan el país al que eligieron emigrar y que los acogió.
Esto ha dejado de ser una anécdota curiosa, hay demasiados intereses político/económicos detrás de un colorido reclamo indigenista. Debe ser tomado muy en serio; está en juego la integridad territorial de la patria.
Mientras, los mapuches declaman, “Nuestro pueblo es paciente. Nuestro pueblo sabe esperar. Nuestro pueblo no olvida. Irrumpirá la aurora con su arco iris de colores y te enseñaremos quienes somos los hijos de esta tierra.” (Raven)
Nosotros, los argentinos de cualquier raza y religión, los que recibimos a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar nuestro suelo, somos los hijos de esta tierra, los que construimos esta nación, y sabemos quienes somos.
¡Ojo con el malón!
La Caja de Pandora

http://www.nuevoencuentro.com.ar/modules.php?name=News&file=article&sid=12956

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