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Pueblo Originario | August 17, 2017

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Bolivia. Pugna de modelos civilizatorios: indigenismo o estado continente (Parte VI)

Bolivia. Pugna de modelos civilizatorios: indigenismo o estado continente (Parte VI)

La con­fron­ta­ción entre in­di­ge­nis­tas y la co­rrien­te na­cio­nal po­pu­lar es si­mul­tá­nea al inicio de la desoc­ci­den­ta­li­za­ción del mundo, ya que la ri­que­za ha co­men­za­do a fluir de Oc­ci­den­te a Orien­te y de Norte a Sur, lo que está oca­sio­na­do el des­pla­za­mien­to del eje eco­nó­mi­co mun­dial del Atlán­ti­co al Pa­cí­fi­co y al Ín­di­co. Como con­se­cuen­cia de lo an­te­rior, la pro­yec­ción mi­li­tar de EEUU y de la Or­ga­ni­za­ción del Atlán­ti­co Norte (OTAN) se ha de­bi­li­ta­do, lo que no sig­ni­fi­ca ig­no­rar su po­de­río y bru­ta­li­dad. La pri­va­ti­za­ción de las gue­rras, a favor de con­tra­tis­tas, la cre­cien­te di­fi­cul­tad del dólar para man­te­ner­se como mo­ne­da mun­dial, el fra­ca­so de la au­to­rre­gu­la­ción de los mer­ca­dos, los cre­cien­tes pro­ble­mas de fun­cio­na­mien­to del sis­te­ma ca­pi­ta­lis­ta mun­dial, en lo re­la­ti­vo a la pro­vi­sión de em­pleo, ali­men­tos y ener­gía y el va­cia­mien­to casi total de con­te­ni­dos hu­ma­nos en la ac­ti­vi­dad po­lí­ti­ca, sobre todo en los cen­tros de poder, los que se afe­rran sólo a la “real po­li­tik”, co­rro­bo­ran lo ano­ta­do.[1]

 

La si­tua­ción des­cri­ta se ha tor­na­do irre­ver­si­ble de­bi­do a que, desde inicios de los ochen­tas, la bur­gue­sía fi­nan­cie­ra de EEUU, al pri­vi­le­giar la fa­bri­ca­ción de pro­duc­tos de alta tec­no­lo­gía, en des­me­dro de su pro­duc­ción in­dus­trial (lo que pudo hacer de ma­ne­ra si­mul­tá­nea), ha per­mi­ti­do que parte im­por­tan­te de su pro­duc­ción emi­gre a paí­ses del Asia. Si bien ocu­rrió algo si­mi­lar en los se­sen­tas y se­ten­tas, cuan­do em­pre­sas nor­te­ame­ri­ca­nas ins­ta­la­ron fac­to­rías en Bra­sil, Ar­gen­ti­na y Mé­xi­co, cuya pro­duc­ción fue des­ti­na­da a los mer­ca­dos de estos mis­mos paí­ses, la pro­duc­ción tras­la­da­da a paí­ses de Asia in­gre­sa ahora al mer­ca­do de EEUU, lo que agu­di­zó la cri­sis del im­pe­rio y agra­va su in­con­tro­la­ble dé­fi­cit co­mer­cial. La idea de Alvin To­fler (“La Ter­ce­ra Ola”), re­co­gi­da por los sec­to­res de van­guar­dia de la bur­gue­sía es­ta­dou­ni­den­se, ob­nu­bi­la­da por altas ga­nan­cias in­me­dia­tas, causó la cri­sis es­truc­tu­ral del po­de­río nor­te­ame­ri­cano, a la que, en mayor o menor me­di­da, fue­ron arras­tra­das las eco­no­mías de Eu­ro­pa Oc­ci­den­tal.[2]

En este pa­no­ra­ma, si bien el in­di­ge­nis­mo es la punta de lanza en Amé­ri­ca La­ti­na del poder mun­dial, la Banca que lo fi­nan­cia es el obs­tácu­lo prin­ci­pal del nuevo mo­de­lo ci­vi­li­za­to­rio. Mu­chos con­si­de­ran que plan­tear la anu­la­ción del po­de­río ban­ca­rio es una meta muy li­mi­ta­da ya que se de­man­da de in­me­dia­to la ins­tau­ra­ción del so­cia­lis­mo y la des­truc­ción del sis­te­ma ca­pi­ta­lis­ta. No debe ol­vi­dar­se que la Banca es el eje del sis­te­ma ca­pi­ta­lis­ta vi­gen­te. La Banca Mun­dial gira al­re­de­dor del Banco de la Re­ser­va Fe­de­ral (BRF) de EEUU, que es una aso­cia­ción de Ban­cos pri­va­dos, que, desde 1913, im­pri­me dó­la­res en forma ex­clu­si­va, sin fis­ca­li­za­ción ade­cua­da, en can­ti­da­des que ella de­ci­de, arro­gán­do­se el de­re­cho de fijar tasas de in­te­rés. Los gran­des Ban­cos se fun­dan, se or­ga­ni­zan, se auto fi­nan­cian y se res­ca­tan con di­ne­ro de los con­tri­bu­yen­tes. Pre­di­can el libre mer­ca­do, pero pla­ni­fi­can en fun­ción de sus in­tere­ses la eco­no­mía mun­dial. Cae­rán, si cae el sis­te­ma, por­que son su esen­cia. Los ocho ac­cio­nis­tas ma­yo­res del BRF son el Banco Roths­child de Lon­dres y Ber­lín; el Banco La­zard Brot­hers de París; el Banco Is­rael Moses Seif de Ita­lia; el Banco War­burg de Ham­bur­go y Áms­ter­dam; el Banco Leh­man Brot­hers de Nueva York; el Banco Kuhn Loeb de Nueva York; el Banco Chase Ma­nia­tan de Nueva York y el Banco Gold­man Sachs de Nueva York. Estas en­ti­da­des son due­ñas del Sis­te­ma de la Re­ser­va Fe­de­ral a tra­vés de apro­xi­ma­da­men­te 300 ac­cio­nis­tas, todos los cua­les se co­no­cen unos a los otros y en al­gu­nos casos están em­pa­ren­ta­dos los unos con los otros. Nadie eli­gió a los gran­des ban­que­ros para que, en mu­chos casos, de­fi­nan el des­tino de pue­blos y paí­ses. Son el poder más to­ta­li­ta­rio y anti de­mo­crá­ti­co ima­gi­na­ble. Todas las mo­ne­das del mundo de­pen­den del dólar y el dólar de la vo­lun­tad de los ban­que­ros. El BRF emite dó­la­res res­pal­da­dos por deu­das re­co­no­ci­das por los go­bier­nos, los que, a su vez, las ga­ran­ti­zan con el pa­tri­mo­nio de las na­cio­nes. Si in­cum­plen sus obli­ga­cio­nes, se pro­du­ce fuga de di­vi­sas, re­ce­sio­nes, in­sol­ven­cias y quie­bras, con lo que los ban­que­ros se apro­pian de esos bie­nes.[3]

No obs­tan­te, el dólar es una mo­ne­da cada vez menos acep­ta­da como di­vi­sa en im­por­tan­tes transac­cio­nes. China, por ejem­plo, viene in­sis­tien­do en que a corto plazo rea­li­za­rá sus transac­cio­nes pe­tro­le­ras con su pro­pia mo­ne­da. Lo mismo ocu­rre con Rusia. El hecho de que en poder de China se ha­llen de­po­si­ta­das enor­mes can­ti­da­des de dó­la­res de re­ser­va, di­fi­cul­ta las pre­sio­nes de EEUU para re­ver­tir la si­tua­ción, en mo­men­tos en que sus alia­dos de la OTAN atra­vie­san por enor­mes pro­ble­mas eco­nó­mi­cos. En va­rias la­ti­tu­des, se ha ubi­ca­do tam­bién al “enemi­go prin­ci­pal”. Si en Eu­ro­pa Oc­ci­den­tal y EEUU los “in­dig­na­dos” se or­ga­ni­za­ron a par­tir del es­ta­lli­do de bur­bu­jas fi­nan­cie­ras que cau­sa­ron mi­llo­nes de ex­pro­pia­cio­nes de vi­vien­das, la con­cien­cia de que ese abuso fue di­gi­ta­do por la Banca es irre­ver­si­ble.

Ig­na­cio Ra­mo­net des­ta­ca que “el poder ha pa­sa­do de los po­lí­ti­cos a los es­pe­cu­la­do­res de Bolsa y a una cohor­te de tram­po­sos ban­que­ros… Su po­de­río es tan gran­de que pue­den ahora de­rrum­bar Go­bier­nos, dic­tar po­lí­ti­cas y so­me­ter a pue­blos… cuya im­pu­ni­dad es casi total… En 2001, Gold­man Sachs ayudó a “ma­qui­llar” las cuen­tas de Gre­cia para que pu­die­se in­gre­sar en el euro, la mo­ne­da única eu­ro­pea. Añade que “la reali­dad es­ta­lló como una bomba… Casi un con­ti­nen­te su­mi­do en la cri­sis de la deuda; un país, Gre­cia, ex­po­lia­do y de ro­di­llas; re­ce­sión, des­pi­dos ma­si­vos, pér­di­da de poder ad­qui­si­ti­vo para los tra­ba­ja­do­res; re­es­truc­tu­ra­cio­nes y sa­cri­fi­cios de los be­ne­fi­cios so­cia­les; pla­nes de ajus­te y mi­se­ria… ¿Qué san­cio­nes re­ci­bie­ron los au­to­res de tan ne­fas­to en­ga­ño? Mario Draghi, ex vi­ce­pre­si­den­te de Gold­man Sachs para Eu­ro­pa, al co­rrien­te por tanto del frau­de, fue pre­mia­do con la pre­si­den­cia del Banco Cen­tral Eu­ro­peo (BCE)… Y Gold­man Sachs cobró en re­com­pen­sa, por el ma­qui­lla­je de las cuen­tas, 600 mi­llo­nes de euros…”

Luego de re­cor­dar los es­cán­da­los de Ban­kia y el de las “par­ti­ci­pa­cio­nes pre­fe­ren­tes” que afec­tó a 700.000 aho­rris­tas en Es­pa­ña, de cuyo país fu­ga­ron 220 mil mi­llo­nes de euros hasta sep­tiem­bre de 2012, el ana­lis­ta añade que “el banco HSBC (una de las más gran­des or­ga­ni­za­cio­nes de ser­vi­cios ban­ca­rios y fi­nan­cie­ros del mundo, cuya sede cen­tral está en Lon­dres), fue acu­sa­do de blan­quear el di­ne­ro de la droga y de los nar­co­tra­fi­can­tes me­xi­ca­nos. El JP Mor­gan se lanzó a es­pe­cu­la­cio­nes des­me­di­das asu­mien­do inau­di­tos ries­gos que le aca­rrea­ron pér­di­das de 7.500 mi­llo­nes de euros, arrui­nan­do a de­ce­nas de clien­tes. Igual le su­ce­dió a Knight Ca­pi­tal que per­dió más de 323 mi­llo­nes de euros en una sola noche a causa de un error de un pro­gra­ma in­for­má­ti­co de es­pe­cu­la­ción au­to­má­ti­ca por or­de­na­dor… Pero el es­cán­da­lo que más está irri­tan­do, a es­ca­la mun­dial, es el del Libor. La Aso­cia­ción de Ban­que­ros Bri­tá­ni­cos pro­po­ne cada día un tipo in­ter­ban­ca­rio lla­ma­do “Lon­don in­ter­bank of­fe­red rate” o Libor por sus si­glas en in­glés. El cálcu­lo de esa tasa lo rea­li­za la agen­cia Reuters la cual, dia­ria­men­te, pre­gun­ta a die­ci­séis gran­des ban­cos a qué tipo de in­te­rés están ob­te­nien­do cré­di­tos. Y es­ta­ble­ce una media. Como es el tipo al que se pres­tan di­ne­ro los prin­ci­pa­les ban­cos entre ellos, el Libor se con­vier­te en una re­fe­ren­cia fun­da­men­tal de todo el sis­te­ma fi­nan­cie­ro mun­dial. En par­ti­cu­lar, sirve para de­ter­mi­nar, por ejem­plo, los tipos de las hi­po­te­cas de las fa­mi­lias. En el mundo, el Libor in­flu­ye sobre unos 350 bi­llo­nes de euros de cré­di­tos… Cual­quier va­ria­ción –por mí­ni­ma que sea de ese tipo puede tener una in­ci­den­cia co­lo­sal. Va­rios ban­cos (de los que sir­ven de re­fe­ren­cia para es­ta­ble­cer el Libor) se con­cer­ta­ron entre ellos y de­ci­die­ron men­tir sobre sus tipos, ma­ni­pu­lan­do de ese modo el Libor y todos los con­tra­tos de­ri­va­dos, o sea los cré­di­tos a los ho­ga­res y a las em­pre­sas. Y eso du­ran­te años. Las in­ves­ti­ga­cio­nes han de­mos­tra­do que una de­ce­na de gran­des ban­cos in­ter­na­cio­na­les –Bar­clays, Ci­ti­group, JP Mor­gan Chase, Bank of Ame­ri­ca, Deuts­che Bank, HSBC, Cré­dit Suis­se, UBS (Union des Ban­ques Suis­ses), So­cié­té Gé­né­ra­le, Cré­dit Agri­co­le, Royal Bank of Scotland– se or­ga­ni­za­ron para ma­ni­pu­lar el Libor. Este enor­me es­cán­da­lo de­mues­tra que la de­lin­cuen­cia se halla en el co­ra­zón mismo de las fi­nan­zas in­ter­na­cio­na­les. Y que, pro­ba­ble­men­te, mi­llo­nes de fa­mi­lias pa­ga­ron sus hi­po­te­cas a unas tasas in­de­bi­das. Mu­chas tu­vie­ron que re­nun­ciar a sus vi­vien­das. Otras fue­ron ex­pul­sa­das de ellas por no poder pagar unos cré­di­tos ar­ti­fi­cial­men­te ma­ni­pu­la­dos… Una vez más, las au­to­ri­da­des en­car­ga­das de velar por el buen fun­cio­na­mien­to de los mer­ca­dos hi­cie­ron la vista gorda. Nadie ha sido san­cio­na­do, apar­te de cua­tro com­pin­ches. Todos los ban­cos im­pli­ca­dos si­guen ha­cien­do ne­go­cios. ¿Hasta cuán­do las de­mo­cra­cias po­drán so­por­tar esa im­pu­ni­dad?[4] Ra­mo­net dice que los “mo­vi­mien­tos so­cia­les” pue­den ser una res­pues­ta fren­te al ago­ta­mien­to de la po­lí­ti­ca. Y es ver­dad, pero con la con­di­ción, aña­di­mos no­so­tros, que los mo­vi­mien­tos so­cia­les no se con­vier­ten en apén­di­ces de las ONGs y de los Ban­que­ros, como ha ocu­rri­do con el in­di­ge­nis­mo y el am­bien­ta­lis­mo en Bo­li­via.

En Amé­ri­ca del Sur, los pro­ce­sos de in­te­gra­ción, como el Mer­co­sur, la Co­mu­ni­dad An­di­na de Na­cio­nes (CAN), el ALBA, la Una­sur y la Celac, abren pers­pec­ti­vas, aun que li­mi­ta­das, de un nuevo mo­de­lo ci­vi­li­za­to­rio, de­bi­do a que las trans­na­cio­na­les y sus ban­cos con­ti­núen sien­do el re­fe­ren­te prin­ci­pal de las eco­no­mías de la re­gión. en tanto no fun­cio­ne efec­ti­va­men­te el Banco del Sur y los or­ga­nis­mos de in­te­gra­ción no con­tro­len las áreas es­tra­té­gi­cas de la eco­no­mía, como la Banca, la mi­ne­ría, los bos­ques, las se­mi­llas y el pe­tró­leo, los dis­cur­sos bo­li­va­ria­nos se­gui­rán sien­do sólo ex­pre­sio­nes de bue­nos de­seos. Por otra parte, es un cla­mor ge­ne­ra­li­za­do el lo­grar el res­ca­te de la po­lí­ti­ca de manos de los ban­que­ros. La elec­ción de Obama o Rom­ney, Ho­llan­de o Sar­kozy y Rajoy o Ru­bal­ca­ba ca­re­ce de sig­ni­fi­ca­ción, ya que, al mar­gen del re­sul­ta­do, el ga­na­dor debe cum­plir los man­da­tos de Wall Street y de la City. Como com­ple­men­to de lo an­te­rior, los me­dios pri­va­dos de co­mu­ni­ca­ción so­cial son cada vez más crí­ti­cos, sobre todo con los go­ber­nan­tes iden­ti­fi­ca­dos con lo na­cio­nal po­pu­lar, pero “pru­den­tes” fren­te a Banca, lo que no ocu­rría cuan­do los go­bier­nos te­nían efec­ti­va­men­te el poder en sus manos. El punto más vul­ne­ra­ble de los Ban­cos fren­te al sen­ti­mien­to po­pu­lar son los pa­raí­sos fis­ca­les, que sir­ven de co­ber­tu­ra al nar­co­trá­fi­co, trata de per­so­nas y fá­bri­cas de armas, que son las peo­res la­cras de la hu­ma­ni­dad. De­trás de los pa­raí­sos fis­ca­les se en­cuen­tra siem­pre al mismo nú­cleo de ban­que­ros, que, pese a cam­bios de las co­yun­tu­ras, tie­nen una cen­te­na­ria tra­di­ción ma­fio­sa, como Gold­man Sachs, UBS, Cre­dit Suis­se, Bank of Ame­ri­ca, Wells Fargo, JP Mor­gan Chase y sus aso­cia­dos. Los ban­que­ros son el pun­tal del neo­li­be­ra­lis­mo y el neo­li­be­ra­lis­mo sig­ni­fi­ca, a su vez, el triun­fo del mer­ca­do sobre el Es­ta­do.

La cru­za­da con­tra los Ban­cos tiene como an­te­ce­den­te his­tó­ri­co a la ley Glass Stea­gal, pro­mul­ga­da por el pre­si­den­te Fran­klin D. Roo­se­velt, para evi­tar la re­pe­ti­ción de la cri­sis mun­dial de 1929. Roo­se­velt decía que pre­fe­ría res­ca­tar a los que pro­du­cen ali­men­tos que a los que pro­du­cen mi­se­ria. La ci­ta­da ley im­pu­so la se­pa­ra­ción entre banca de de­pó­si­to y banca de in­ver­sión (bol­sas de va­lo­res), así como la crea­ción de un sis­te­ma ban­ca­rio con­for­ma­do por ban­cos na­cio­na­les, es­ta­ta­les y lo­ca­les. En con­se­cuen­cia, los ban­que­ros fue­ron im­pe­di­dos de par­ti­ci­par en los con­se­jos de ad­mi­nis­tra­ción de las em­pre­sas in­dus­tria­les, co­mer­cia­les y de ser­vi­cios. La fi­na­li­dad de estas me­di­das era que no se pu­die­ra es­pe­cu­lar con el di­ne­ro de los de­po­si­tan­tes. Esta se­pa­ra­ción de fun­cio­nes con­tri­bu­yó a li­mi­tar el ta­ma­ño de los gru­pos ban­ca­rios es­ta­dou­ni­den­ses. La ley, al li­mi­tar el po­de­río de los Ban­cos en EEUU, de­bi­do a la com­pe­ten­cia de Ban­cos eu­ro­peos y ja­po­ne­ses, que ac­tua­ban sin con­trol, fue de­ro­ga­da por Bill Clin­ton. Desde ese mo­men­to, los ban­cos co­mer­cia­les de EEUU to­ma­ron más ries­gos e in­cre­men­ta­ron sus ac­ti­vi­da­des co­mer­cia­les y de in­ver­sión. Son cada vez más nu­me­ro­sas las voces de quie­nes exi­gen vol­ver a las re­gu­la­cio­nes de la Glass Stea­gal.[5]

Las mo­vi­li­za­cio­nes so­cia­les con­tra la Banca, a nivel in­ter­na­cio­nal, ten­de­rán a ra­di­ca­li­zar­se de ma­ne­ra inevi­ta­ble. Tal el cri­te­rio del ex vi­ce­pre­si­den­te de la Co­mi­sión de DDHH de la ONU, Jean Zie­gler, quien pro­po­ne “ocu­par y na­cio­na­li­zar la Banca”, para luego ad­ver­tir que “vi­vi­mos en un orden mun­dial cri­mi­nal y ca­ní­bal, donde las pe­que­ñas oli­gar­quías del ca­pi­tal fi­nan­cie­ro de­ci­den de forma legal quién va a morir de ham­bre y quién no. Por tanto, estos es­pe­cu­la­do­res fi­nan­cie­ros deben ser juz­ga­dos y con­de­na­dos, re­edi­tan­do una es­pe­cie de Tri­bu­nal de Nú­rem­berg”. En su úl­ti­mo libro: “Des­truc­ción Ma­si­va. Geo­po­lí­ti­ca del ham­bre” (Pe­nín­su­la), plan­tea “mul­ti­pli­car rá­pi­da­men­te las fi­su­ras en el muro ca­pi­ta­lis­ta para de­rrum­bar­lo y crear un nuevo orden mun­dial más justo”, la que se trans­for­ma­rá en un “fren­te de re­sis­ten­cia in­ter­con­ti­nen­tal y en una nueva forma de so­li­da­ri­dad entre todos los pue­blos”. La neu­tra­li­za­ción del po­de­río de los Ban­cos está aso­cia­da a la ur­gen­cia de re­for­mas es­truc­tu­ra­les a la ONU, ente que, dice Zie­gler, se fundó “con el ob­je­ti­vo prin­ci­pal de de­fen­der el in­te­rés ge­ne­ral de los pue­blos y pro­mul­gar los prin­ci­pios re­co­gi­dos en la Carta de los De­re­chos Hu­ma­nos”. Sin em­bar­go, “los mer­ce­na­rios han per­ver­ti­do su papel y des­trui­do su cre­di­bi­li­dad moral… La re­fun­da­ción de esta or­ga­ni­za­ción pasa por im­pri­mir­le “mucha más de­mo­cra­cia” eli­mi­nan­do el poder de veto de las na­cio­nes in­te­gran­tes del Con­se­jo de Se­gu­ri­dad, lim­pián­do­la de ‘gol­pis­tas’ y eli­mi­nan­do las pre­ben­das del FMI y el BM. El neo­li­be­ra­lis­mo de­lic­ti­vo, con­clu­ye el di­plo­má­ti­co, debe aca­bar­se ya”.[6]

Amé­ri­ca La­ti­na y Bo­li­via en el Es­ta­do Con­ti­nen­tal

La cri­sis de los Es­ta­dos na­cio­na­les fue ad­ver­ti­da por el geó­gra­fo ale­mán, Fe­de­ri­co Rat­zel, a fines del Siglo XIX, al cons­ta­tar que EEUU se había con­ver­ti­do en el pri­mer Es­ta­do Con­ti­nen­tal y que los demás Es­ta­dos na­cio­na­les no te­nían des­tino sino se agru­pa­ban de acuer­do a re­gio­nes geo­grá­fi­cas. Los Es­ta­dos Na­cio­na­les emer­gie­ron en el Siglo XIX. Los pri­me­ros fue­ron In­gla­te­rra y Fran­cia, se­gui­dos por Ale­ma­nia, Ita­lia y Japón. Aun­que las pre­vi­sio­nes de Rat­zel, con re­la­ción a EEUU se cum­plie­ron sólo al con­cluir la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, quedó de­mos­tra­do que Eu­ro­pa Oc­ci­den­tal sólo podía con­ver­tir­se en Es­ta­do Con­ti­nen­te si con­so­li­da­ba la Unión Eu­ro­pea (UE), la que nació en 1950, a tra­vés de la alian­za de Fran­cia y Ale­ma­nia, sus­ten­ta­da en la ex­plo­ta­ción con­jun­ta de sus ya­ci­mien­tos fron­te­ri­zos de hie­rro y car­bón. In­gla­te­rra, por su parte, en­con­tró su pro­pio es­pa­cio, a lo largo del Siglo XX, al for­jar una só­li­da alian­za an­glo­sa­jo­na con Wa­shing­ton. Rusia es, por sus di­men­sio­nes y po­bla­ción, otra Na­ción Con­ti­nen­te, al igual que China y la India. En el Siglo XXI, en el que EEUU no de­ja­rá de ser un Es­ta­do Con­ti­nen­te, al igual que la UE, si evita que su ac­tual cri­sis eco­nó­mi­ca la des­tru­ya. El Es­ta­do Con­ti­nen­tal Sud­ame­ri­cano es la única po­si­bi­li­dad que tiene La­ti­noa­mé­ri­ca para in­fluir en el mundo ac­tual, el que ser­vi­rá de base para pro­yec­tar­lo por el resto de La­ti­noa­mé­ri­ca y el Ca­ri­be.

La his­to­ria de Amé­ri­ca La­ti­na ha sido una per­ma­nen­te ten­sión dia­léc­ti­ca entre mon­roís­mo y bo­li­va­ris­mo. El mon­roís­mo, ex­pre­sión de la doc­tri­na Mon­roe, ela­bo­ra­da por el Pre­si­den­te James Mon­roe, en 1823, pos­tu­la la he­ge­mo­nía per­pe­tua de EEUU sobre Amé­ri­ca La­ti­na. El bo­li­va­ris­mo an­he­la, por su parte, la unión del polo his­pano la­ti­noa­me­ri­cano, ya que con­si­de­ra que Amé­ri­ca La­ti­na no es un con­jun­to de na­cio­nes, sino una Na­ción des­he­cha.[7] El mon­roís­mo buscó con­so­li­dar­se a tra­vés de la Con­fe­ren­cia Pan­ame­ri­ca­na (1899), la Junta In­ter­ame­ri­ca­na de De­fen­sa (1942), el Tra­ta­do In­ter­ame­ri­cano de Asis­ten­cia Re­cí­pro­ca (1947) y la Or­ga­ni­za­ción de Es­ta­dos Ame­ri­ca­nos (1948). El bo­li­va­ris­mo lo hizo me­dian­te la ge­ne­ra­ción del 900, la fun­da­ción del APRA (1924); el in­ten­to de Perón de crear la Unión Adua­ne­ra entre Ar­gen­ti­na, Bra­sil y Chile (1953), y úl­ti­ma­men­te, con el na­ci­mien­to del Mer­co­sur, la Una­sur, el ALBA, la Celac y el Con­se­jo Su­r­ame­ri­cano de De­fen­sa (CSD), que con­cre­tan de­ce­nas de es­fuer­zos an­te­rio­res. El CSD es un hito den­tro de los plan­tea­mien­tos bo­li­va­ria­nos. Con la crea­ción del CSD se ha roto el ex­clu­yen­te aná­li­sis geo­po­lí­ti­co de Oc­ci­den­te con re­la­ción a nues­tra Amé­ri­ca. Y sin aná­li­sis pro­pio, no hay des­tino po­si­ble. Des­pués de la caída del muro de Ber­lín, se ha tran­si­ta­do del bi­po­la­ris­mo (Wa­shing­ton-Mos­cú), al uni­po­la­ris­mo, que EEUU no ha po­di­do con­so­li­dar, lo que ha dado paso a la for­ma­ción de un sis­te­ma “apo­lar” (sin polos he­ge­mó­ni­cos, de acuer­do a la ex­pre­sión de Henry Kis­sin­ger), desde donde se avan­za al mul­ti­po­la­ris­mo. Con el CSD, Amé­ri­ca La­ti­na, por pri­me­ra vez en su his­to­ria, busca de­fen­der su se­gu­ri­dad y pla­ni­fi­car sus pro­pios ob­je­ti­vos, sin la vi­gi­lan­cia de la Doc­tri­na Mon­roe.[8] Por tanto, no es evi­den­te que la hu­ma­ni­dad se halle fren­te a la desa­pa­ri­ción de los Es­ta­dos Na­cio­na­les, sino ante el avan­ce de Es­ta­dos Con­ti­nen­ta­les, con­so­li­da­dos o en vías de for­ma­ción.

Cuan­do el in­di­ge­nis­mo y el eco­lo­gis­mo pre­di­can un nuevo mo­de­lo ci­vi­li­za­to­rio ca­re­cen de una ex­pli­ca­ción ra­cio­nal de las es­tra­te­gias, me­to­do­lo­gías y pro­ce­di­mien­tos que em­plea­rán para lo­grar las trans­for­ma­cio­nes que pos­tu­lan. La pré­di­ca de sus metas ge­né­ri­cas (Vivir Bien, vi­si­bi­li­za­ción de pue­blos in­dí­ge­nas so­me­ti­dos por el co­lo­nia­lis­mo, de­fen­sa de cul­tu­ras e idio­mas pre­co­lom­bi­nos, pre­ser­va­ción de la na­tu­ra­le­za o nueva re­la­ción entre seres hu­ma­nos) no in­co­mo­dan a los cen­tros de poder mun­dial, razón por la que, in­clu­si­ve, pre­fie­ren fi­nan­ciar­la. En cam­bio, los Es­ta­dos Con­ti­nen­ta­les que han emer­gi­do y otros que avan­zan por ese ca­mino si cons­ti­tu­yen una ame­na­za real al po­de­río de los Ban­cos y de los cen­tros de poder mun­dial que los im­pul­san.

Han sido tres los gran­des in­ten­tos de Amé­ri­ca La­ti­na por lo­grar su uni­fi­ca­ción. La pri­me­ra tuvo lugar entre 1520 y 1560, en cuyo pe­río­do co­mien­za a con­fi­gu­rar­se un pue­blo nuevo, mes­ti­zo en la his­to­ria. Todas sus par­tes en­tran en re­la­ción, luego de mi­le­nios de dis­per­sión o co­mu­ni­ca­cio­nes frag­men­ta­rias. En pocas dé­ca­das, se funda la red de vi­llas y ciu­da­des esen­cia­les de Amé­ri­ca, la que in­clu­ye a casi todas las que serán sus ca­pi­ta­les. El idio­ma y la re­li­gión ayu­dan a cohe­sio­nar re­gio­nes dis­per­sas. Antes de este ciclo, sólo se ha­bían con­fi­gu­ra­do los im­pe­rios Az­te­ca e Inca, que tu­vie­ron im­por­tan­tes con­cen­tra­cio­nes po­bla­cio­na­les. Tal si­tua­ción fa­ci­li­tó la emer­gen­cia del mes­ti­za­je, salvo en otras la­ti­tu­des en las que las po­bla­cio­nes abo­rí­ge­nes fue­ron ex­ter­mi­na­das, al igual que lo ocu­rri­do en las co­lo­nias sa­jo­nas del norte. El man­te­ner la ex­clu­sión in­dí­ge­na, las en­co­mien­das y la mita, sin aten­der las opi­nio­nes del Li­ber­ta­dor, junto al for­ta­le­ci­mien­to de oli­gar­quías co­mer­cia­les, di­gi­ta­das por In­gla­te­rra, in via­bi­li­zó la emer­gen­cia de bur­gue­sías na­cio­na­les. En tanto Bra­sil, de­bi­do a su in­de­pen­den­cia tar­día del do­mi­nio por­tu­gués, con­ser­vó su uni­dad te­rri­to­rial, en el resto de la Amé­ri­ca del Sur, las An­ti­llas y el Ca­ri­be sur­gie­ron paí­ses de­for­ma­dos por el mo­no­cul­ti­vo o la mono pro­duc­ción mi­ne­ra, en fun­ción de in­tere­ses ex­ter­nos, lo que les im­pi­dió cons­ti­tuir su mer­ca­do in­te­rior. En los pro­ce­sos de in­de­pen­den­cia se fue­ron per­dien­do los víncu­los de cohe­sión que su­mi­nis­tra­ban la re­la­ción con la Me­tró­po­li. Así se creó la alie­na­ción pro­pia de las se­mi­co­lo­nias la­ti­noa­me­ri­ca­nas, la mis­ti­fi­ca­ción de creer­se “na­cio­nes” cuan­do no son más que es­quir­las de una gran frus­tra­ción… Con­su­ma­da la bal­ca­ni­za­ción, todos somos ve­ci­nos de es­pal­das, her­ma­nos ex­tra­ños que se desa­rro­llan hacia fuera, di­vi­di­dos y enaje­na­dos por la pax bri­tá­ni­ca.[9]

El se­gun­do in­ten­to co­men­zó al­re­de­dor de 1808 y con­clu­yó hacia 1830, con el fra­ca­so del con­gre­so an­fic­tió­ni­co de Pa­na­má, con­vo­ca­do por Simón Bo­lí­var, quien as­pi­ra­ba a con­for­mar una “Na­ción de Re­pú­bli­cas”, el que fue blo­quea­do por el na­cien­te im­pe­rio bri­tá­ni­co, que pasó a con­tro­lar eco­nó­mi­ca­men­te a las jó­ve­nes re­pú­bli­cas. La Ge­ne­ra­ción del 900 hizo que His­pa­noa­mé­ri­ca to­ma­ra con­cien­cia de la di­men­sión de su tra­ge­dia, sobre todo a tra­vés del ar­gen­tino Ma­nuel Ugar­te, quien sos­te­nía que había lle­ga­do el mo­men­to para que nues­tra Amé­ri­ca de­ja­ra de ser rica para los demás y pobre para si misma.[10]  El uru­gua­yo José En­ri­que Rodó, con su libro Ariel, el año 1900, es con­si­de­ra­do el pio­ne­ro de esta co­rrien­te, que tuvo tam­bién entre sus prin­ci­pa­les re­fe­ren­tes al me­xi­cano José Vas­con­ce­los, al pe­ruano, Fran­cis­co Gar­cía Cal­de­rón, al ve­ne­zo­lano Ru­fino Blan­co Bom­bo­na y al co­lom­biano José María Var­gas Vila. La Ge­ne­ra­ción del 900 in­flu­yó en la Re­for­ma Uni­ver­si­ta­ria de Cór­do­ba de 1918, en la fun­da­ción del APRA, en 1924, gra­cias a la vi­sión de Víc­tor Raúl Haya de la Torre, y en el pro­yec­to de unión adua­ne­ra de Ar­gen­ti­na, Bra­sil y Chile, pro­pues­ta por el pre­si­den­te Ar­gen­tino Juan Do­min­go Perón, en 1953. La Re­vo­lu­ción bo­li­via­na de 1952, la Re­vo­lu­ción cu­ba­na de 1959, y el re­bro­te de mo­vi­mien­tos na­cio­nal-po­pu­la­res con Ve­las­co Al­va­ra­do en el Perú, el pro­ce­so Ovan­do To­rres en Bo­li­via, entre 1969 y 1971 y el triun­fo de Sal­va­dor Allen­de, en 1970, crea­ron las con­di­cio­nes del “Pacto An­dino”, an­te­ce­den­te di­rec­to de la Co­mu­ni­dad An­di­na de Na­cio­nes (CAN).

Ramos y Met­hol coin­ci­den en que el Mer­co­sur es el acon­te­ci­mien­to más im­por­tan­te para Amé­ri­ca La­ti­na, desde la gesta de Bo­lí­var. La Unión Eu­ro­pea (UE) de­mos­tró que sin un eje eco­nó­mi­co, al­re­de­dor del cual gire el resto de los paí­ses, la in­te­gra­ción re­gio­nal no pasa de los dis­cur­sos. Ese eje fue Ale­ma­nia y Fran­cia en el “viejo” con­ti­nen­te y son Bra­sil y Ar­gen­ti­na en Su­da­mé­ri­ca. Los dos paí­ses más gran­des de la re­gión in­cor­po­ra­ron tam­bién a Uru­guay y Pa­ra­guay, sa­bien­do, de an­te­mano, que su gra­vi­ta­ción en el acuer­do sería muy re­du­ci­da. El golpe par­la­men­ta­rio del vi­ce­pre­si­den­te Fe­de­ri­co Fran­co en con­tra de Fer­nan­do Lugo, en junio de 2012, hizo que el Mer­co­sur sus­pen­die­ra a Pa­ra­guay del or­ga­nis­mo in­te­gra­dor, cuyo par­la­men­to, con­tro­la­do prin­ci­pal­men­te por la oli­gar­quía y te­rra­te­nien­tes pa­ra­gua­yos, que había ve­ta­do du­ran­te una dé­ca­da al in­gre­so de Ve­ne­zue­la, per­mi­tió que este país se in­cor­po­ra­ra al MER­CO­SUR, que pasó a tener una in­fluen­cia geo­po­lí­ti­ca que abar­ca de la Pa­ta­go­nia al Ca­ri­be. Por otra parte, el Mer­co­sur ha sido, al mismo tiem­po, el im­pul­sor de en­ti­da­des in­te­gra­do­ras afi­nes, como Una­sur y la Celac, en tanto Ve­ne­zue­la, Cuba, Bo­li­via, Ecua­dor, Ni­ca­ra­gua y otros paí­ses de Cen­tro Amé­ri­ca y el Ca­ri­be for­ma­ron la Alian­za Bo­li­va­ria­na para Amé­ri­ca La­ti­na y el Ca­ri­be (ALBA).

Sin em­bar­go, la ruta del Mer­co­sur hacia el Es­ta­do Con­ti­nen­tal Sud­ame­ri­cano es abrup­ta y com­pli­ca­da, EEUU, como con­tra­par­ti­da, ha fa­ci­li­tan­do la es­truc­tu­ra­ción de la “Alian­za del Pa­cí­fi­co”, in­te­gra­da por Mé­xi­co, Co­lom­bia, Perú y Chile. Sus im­pul­so­res dicen que se trata de un ente que busca cohe­sio­nar a los paí­ses más gran­des y po­bla­dos de la re­gión, con ex­cep­ción de Bra­sil. En los pró­xi­mos lus­tros, la con­fron­ta­ción entre EEUU y Amé­ri­ca La­ti­na, por una parte, y entre el Mer­co­sur y la Alian­za del Pa­cí­fi­co, por otra, se agu­di­za­rá de ma­ne­ra sos­te­ni­da. En ese con­tex­to, el poder mun­dial ha con­quis­ta­do im­por­tan­tes po­si­cio­nes en Bo­li­via, a tra­vés del in­di­ge­nis­mo y del am­bien­ta­lis­mo. El eco­no­mis­ta bra­si­le­ño Lu­ciano We­xell Se­ve­ro pone de re­lie­ve, una vez más, que Bo­li­via, de­bi­do a que su trián­gu­lo te­rri­to­rial es­tra­té­gi­co, Santa Cruz, Co­cha­bam­ba y Ta­ri­ja, es el único que gra­vi­ta, de ma­ne­ra si­mul­tá­nea, sobre las cuen­cas del Pa­cí­fi­co, del Plata y de la Ama­zo­nía. La Cor­di­lle­ra de los Andes di­vi­de a Su­da­mé­ri­ca de Este a Oeste, en tanto que las cuen­cas del Ama­zo­nas y del Plata la di­vi­den de Norte a Sur.[11] Con una Bo­li­via frag­men­ta­da en 36 na­cio­nes in­dí­ge­nas la po­si­bi­li­dad de con­so­li­dar al Mer­co­sur está neu­tra­li­za­da.

Mario Tra­vas­sos, en su libro “La Pro­yec­ción Con­ti­nen­tal de Bra­sil”, decía que Bo­li­via era una na­ción de es­truc­tu­ras cen­trí­pe­tas, razón por la que no había lo­gra­do gra­vi­tar en nin­guno de los es­pa­cios geo­grá­fi­cos a los que per­te­ne­ce. La im­por­tan­cia geo­po­lí­ti­ca de Bo­li­via fue ad­ver­ti­da de ma­ne­ra tem­pra­na por sus ve­ci­nos los que lo­gra­ron, desde la dé­ca­da de los 30, co­nec­tar a Santa Cruz por vía fé­rrea con Co­rum­bá (Bra­sil) y Ya­cui­ba (Ar­gen­ti­na), en tanto Bo­li­via fue in­ca­paz de cons­truir el fe­rro­ca­rril Co­cha­bam­ba – Santa Cruz, que ar­ti­cu­la­ra su te­rri­to­rio. Sen­dos ga­so­duc­tos co­nec­tan a los me­ga­cam­pos de Ta­ri­ja y Santa Cruz con Bra­sil y Ar­gen­ti­na pero Bo­li­via ca­re­ce de ga­so­duc­tos que lle­guen al salar de Uyuni (con su ri­que­za de litio, man­ga­ne­so y po­ta­sio), con los ya­ci­mien­tos de hie­rro el Mutún y o con na­cien­tes ciu­da­des in­dus­tria­les, como la del Alto de La Paz.

La pér­di­da de su ex­ten­sa costa en el Pa­cí­fi­co, en 1879, ori­gi­nó un com­ple­jo de in­fe­rio­ri­dad en el país, que no ha lo­gra­do con­te­ner, agra­va­da por sus con­tras­tes en sus con­flic­tos bé­li­cos pos­te­rio­res con Bra­sil y Pa­ra­guay. Para las oli­gar­quías ve­ci­nas y sus bur­gue­sías vin­cu­la­das al ca­pi­tal trans­na­cio­nal el atra­so de Bo­li­via sigue sien­do un ne­go­cio ren­ta­ble, ya que ob­tie­nes todas las ven­ta­jas que desean. En los úl­ti­mos años, el go­bierno de Evo Mo­ra­les ha en­con­tra­do in­men­sas di­fi­cul­ta­des para cons­truir un ca­mino entre Co­cha­bam­ba y el Beni, pro­yec­ta­do hace 200 años. La in­di­ge­nis­ta NCPE en­tra­ba, aún más, la ver­te­bra­ción del país. Hoy, todos los sec­to­res so­cia­les exi­gen el cum­pli­mien­to de la nueva Cons­ti­tu­ción, la que no ha­cer­lo por sus con­tra­dic­cio­nes in­sal­va­bles. La NCPE no fue su­fi­cien­te­men­te de­ba­ti­da. El poder mun­dial y sus ONG la im­pu­sie­ron como un re­ga­lo, cuya en­vol­tu­ra no per­mi­tió ver su con­te­ni­do. Sólo ahora hay con­cien­cia de ello. Razón su­fi­cien­te para rec­ti­fi­car los pasos equi­vo­ca­dos. El pro­ble­ma de la NCPE es que no tuvo un pro­ce­so pre cons­ti­tu­yen­te, en el que los ac­to­res so­cia­les ex­pon­gan sus de­man­das y una co­mi­sión plu­ra­lis­ta vaya to­man­do nota de los acuer­dos pro­gre­si­va­men­te al­can­za­dos. Ese pro­ce­so debe ser cum­pli­do ahora, a fin de que Bo­li­via cum­pla su papel ar­ti­cu­la­dor en el Cono Sur, den­tro del pro­yec­to bo­li­va­riano, en lugar de ser, como hasta ahora, ins­tru­men­to de su pro­pia dis­gre­ga­ción y de quie­nes lu­cran con la ato­mi­za­ción de nues­tra Pa­tria Gran­de.

Sobre el autor:

Este texto forma parte de mi libro La Luz en el Tunel: Las Lídes Ideológicas de la Izquierda Nacional Boliviana.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS

Miguel Angel Barrios:“Consejo Sudamericano de Defensa: Desafíos Geopolíticos y Perspectivas Continentales”. Editorial Biblos, 2011. Buenos Aires. Página 86.

Marcelo Gullo: “La Crisis Estructural del Poder Norteamericano y la Conformación de un Nuevo Sistema Internacional Multicéntrico”. Revista “Patria Grande”. Octubre 2011. La Paz, Bolivia.

ASR: “Encubridores de la mafia planetaria”. Bolpress, 22-11-09.

Ignacio Ramonet: “Tramposos Banqueros”. Le Monde Diplomatique. 02-11-12.

es.wikipedia.org/wiki/Ley_Glass-Steagall.

“El Confidencial”, 23/05/2012 (Reuters).

Felipe Herrera: “Comunidad Latinoamericana de Naciones”. Editorial Universitaria. Santiago de Chile. Octubre 1983. Página 62.

{fn61}Miguel Ángel Barrios Ob. Cit. Página 77{/fn#61}

Alberto Methol Ferré: “El Uruguay como problema y otros escritos”. Publicaciones del Sur. Cuarta edición, Buenos Aires 2010. Páginas 31, 50 y 53.

Miguel Angel Barrios: Ob. Cit. Página 135.

Luciano Wexell Severo: “Importancia Geopolítica de Bolivia y la Integración de la América del Sur”. Revista “Patria Grande”- Septiembre 2012. La Paz, Bolivia

Texto completo en:

http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/pugna_de_modelos_civilizatorios_indigenismo_o_estados_continente/

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